RESEÑA “TODO EL AZUL DEL CIELO” de Mélissa Da Costa
Autora de la reseña:
Josefina Llorente
Nos dibuja con palabras, Méllisa Da Costa , a lo largo de las páginas de este libro, “TODO EL AZUL DEL CIELO”, el gráfico de la incidencia de un punto de inflexión en la trayectoria vital de un joven…Y en modo de enfermedad mortal. ¿Por qué?, no es la pregunta. Pero sí lo es: Cómo y cuánto, una existencia frustrada puede llegar a ser de hermosa. Y también: ¿Es la enfermedad el único agente de esa brusquedad con que la vida asume el mando?
¿”Lo bastante oscuro como para disuadir a los sensibles y lo bastante descabellado como para disuadir a las personas convencionales”?
Como un pergamino al extenderse, el mismo texto transcurriendo nos responde.
No todos podemos, como Émile, decidir acerca de nuestra vida y de nuestra muerte. Y "No quiere pensar en lo que acaba de hacer, en lo que acaba de dejar atrás o, mejor dicho en las personas que acaba de abandonar". Puede que se trate de una huída, pero él prefiere verlo como un comienzo, un fin en si, antes que un desenlace.
Ella no se le parece a nadie que él haya conocido. callada y frágil, su apariencia esconde resistencia y fuerza “Con ese andar extraño que es pesado y ligero a la vez. Pesado porque parece que lleva una gran carga. Ligero porque parece que flota por encima del suelo". Joanne, “un símbolo de esperanza en medio de una tierra de desolación “.
"El momento presente tiene una ventaja sobre los demás: nos pertenece" Charles Caleb Colton
Laura se ha ido. Y con ella un tramo importante de su historia, un pedazo inmenso de su corazón; aquel especializado en los pálpitos de amor, ya no trabaja. “¿Es siempre así cuando se deja atrás a alguien? Incluso a él mismo le cuesta entender por qué se ha ido”
"Lo único que Émile quería era hundirse en su dolor cuando se fuera y no despertarse nunca más " Madurar nunca es fácil, para nadie. Están los vínculos, los apegos, la familia, se necesita un terremoto interno, o una ingente marea externa, algo sobrenatural, algo devastador e imprevisto…Una enfermedad mortal: A Émile le ha tocado el hueso más duro de roer.
"El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos" Proust
"El mayor viajero es el que ha sabido recorrerse a si mismo una vez" Confucio
"Cuando el cielo se despeja, pueden distinguir el camino serpenteando a lo lejos, ascendiendo, descendiendo, desviándose, como si jugara al escondite por la hondonada". Esta bella alegoría informa de los nuevos paisajes que el trayecto por su mente, de la enfermedad, provoca a su memoria . Y que, junto con las emociones asociadas, colorean esa otra dimensión que en forma de túnel de paredes pintadas en secuencias intermitentes de abstracto entre negro o blanco, interfiere con su presente.
No es este un texto lírico en su forma ni en su construcción sintáctica, ni si se atiende al uso escaso de florituras del lenguaje. Sin embargo, esas constantes citas literarias lo engalanan dotándolo de verdad y sabiduría, como a la mejor poesía.
"Es necesario caminar en la oscuridad para poder distinguir la luz" Denis Lapointe
"Sufrir es prestar una atención suprema a algo" Paul Valéry,
Si eliges “TODO EL AZUL DEL CIELO”, de Méllisa Da Costa, prepárate, léctor, para una lectura viva, pulsante y punzante. Cuyas energías surgen de su núcleo interno y provocan verdaderos tsunamis emocionales. Y más de una lágrima. Y donde vas a aprender a mirar desde tu hondura a la profundidad de los ojos de los otros. Hablemos de una maravillosa mujer…Y el gusto por la diferencia. La calma y la furia del universo. El dolor más depredador y la alegría más auténtica. El amor verdadero, el más deseado y que pocos se ganan, descrito con el vapor de la respiración exhalada al aire fresco de las horas sencillas, de la atención en el presente, del silencio, del crepitar del fuego del hogar, del encanto de lo simple, y de la calma del sueño posible.
Conviviŕás, sí lees con amor, con seres que abrazan su realidad con todas sus consecuencias, aprehendiendo, soltando y aprendiendo…Pero no solo de los golpes de los puños, o del verbo que destroza, sino también del martillo que empuja al clavo, hundiéndolo en la madera tierna para darle increíbles y provechosas formas.
Observarás, si lees atentamente, varapalos existenciales combinados con esa esencia metafísica que flota en el ambiente. Que primero se intuye del personaje primario…Y que a medida que suma páginas el texto y se incorporan nuevos personajes, se va posando. Pero no para tapar u oscurecer rastros de soles con agravantes, sino para hacer brotar la luz de las estrellas en los rostros.
Y esos paisajes…Te enamorarás de esos paisajes, si lees despierto. Sus colores y accidentes, el blanco de la nieve, los amarillos anaranjados y azules inmensos del cielo y del mar; los marrones, ocres y verdes de la tierra y de su manto. Visionarás un increíble y nítido retablo falto de diablos y con ángeles de carne. Y te prenderás también con esas incursiones del pasado, que estratégicamente forman nubes en las zonas montañosas del alto pensamiento y descienden después a lo más poblado y bajo de nuestras mentes para limpiar con su lluvia la suciedad de los caminos embarrados y recomponer los aros sueltos en el inconsciente, ordenando sucesos en el engranaje del ser con el yo, con la loable finalidad de comprendernos para superarnos..
Escrito con una prosa fuerte, correcta y discretamente útil, todo nos induce a pensar en lo problemático de realidades paralelas fuera de nosotros. Para descubrirnos que habitamos al igual que nos habita, un mundo infinito, con infinitud de mundos dentro, pero que no debemos explorarlos todos. Y que si buscamos el equilibrio dentro y fuera, entonces tocaremos la felicidad pero solo con la punta de los dedos, siempre y solo con la yema de los dedos. Pues de otro modo, nos convertiríamos en odiados conquistadores. Y no queremos eso ninguno de nosotros, aun ignorantes del secreto. También nos cuenta de la grandeza del ser humano, de la que todos somos partícipes, desde nuestras parcelas comunes y privadas. Vive y deja vivir, sé empático, respeta, ayuda en lo que puedas, comparte…Diálogos auténticos diseñados bajo la ética urgente de la cultura de la pasión y del sentir junto al respeto, con los que la autora, Méllisa Da Costa, siembra de brillante emoción las seiscientas treinta y tres páginas de su “TODO EL AZUL DEL CIELO”.
Si no fuese por su extensión, a esta novela también podría llamársele cuento. Un cuento para el futuro. Para esa humanidad lejana que intuimos estará tan perdida, tan lejos de su prístino propósito. Un cuento moralizante acerca del valor intrínseco del hombre y de lo equivocado de los prejuicios sociales. Un cuento donde las citas funcionan como las migas de pan que aquel niño también de cuento dejaba caer en su camino de ida…Pensando en la dificultad añadida para la memoria, del regreso.
"Las verdaderas separaciones, las más trágicas, son las que nunca tendrán lugar"
¿Es de Émile? –¿Lo…, lo sabía?
"Quería hablar de la muerte, pero la vida ha irrumpido como de costumbre "